La empresa ha crecido, pero la venta y el trabajo siguen funcionando por separado.
El problema ya no termina en captar, presupuestar y cobrar. También necesitas saber qué se está haciendo, quién es responsable, cuándo se factura y qué margen deja.
- Una venta no activa automáticamente el trabajo que debe realizarse.
- El equipo no comparte una visión única de tareas, responsables y fechas.
- Dirección necesita preguntar continuamente para conocer el estado de los proyectos.
- Las horas o dedicaciones reales no se comparan con lo presupuestado.
- Los trabajos terminan, pero la información tarda en llegar a facturación.
- No puedes conocer con rapidez el margen por proyecto, servicio o cliente.
- Las cuotas, mantenimientos o renovaciones se facturan manualmente.
